Érase una vez... la discriminación laboral de la mujer
En una fábrica de conservas de Molina de Segura de cuyo nombre me da angustia acordarme... eran muchas y son, las mujeres que día a día y trabajando codo con codo con los hombres, eran discriminadas descaradamente con un sueldo inferior al de estos... una fábrica en la que sólo los hombres (algunos animales) podían acceder a puestos de encargado, una fábrica dominada por los hombres, dirigida por ellos y también mal llevada. Pero espera un momento... si de eso no hace tanto tiempo, ¿veinte años, treinta? A no, si aún oigo las máquinas encendidas... esto está pasando en el aquí y en el ahora. Y es que la triste realidad es que no tenemos que irnos mucho tiempo atrás para dar una patada a una piedra y que aparezcan cientos de mujeres que cada día en sus trabajos son privadas de promoción, sueldo digno y reconocimiento por el simple hecho de no tener un pene entre las piernas (y perdón por la expresión).Hablamos de unas Evas que cobran menos que un hombre cuando el trabajo que realizan es el mismo o en ocasiones más duro, unas Evas que arrastran durante toda su vida la dura carga de llevar sus casas hacia delante (trabajo que no está pagado con nada) y que además tienen que emprender una dura batalla en un mundo laboral en el que los bigotes y los puros ya tienen una buen yugo preparado para ellas. El Plan Nacional de Acción para luchar contra la discriminación laboral de la mujer, aprobado en el 2003, así como la reciente Ley para la Igualdad de la que ya hablo en una de mis publicaciones, son algunos reflejos de lo que la silenciosa pero peristente lucha por la liberación de la mujer está consiguiendo. Y es que estamos ante una sociedad que avanza pero no en todos los aspectos, muchos empresarios ven a la mujer como una futura incubadora humana de la que tendrán que prescindir en demasiadas ocasiones (ahora me entero de que los hijos sólo los tienen las mujeres, los padres no existen).
Todas y cada una de nosotras nacemos como cristaleras que tienen que romper su techo de cristal, el tope invisible que todas tenemos en cualquier trabajo aún sin haberlo encontrado.En fin, este verano cuando vuelva a esa fábrica de la que hablaba al principio, un entorno franquista en pleno siglo XXI, cogeré mi techo de cristal particular y se lo romperé al neandertal de mi jefe en la cabeza.


6 Comments:
Tía, me encanta el tono de tu blog, enhorabuena. La gente a lo peor piensa que estás cabreada cuando escribes. Para mí, escribes con la indignación de esas mujeres que no pueden hacerlo, por eso me gusta tu blog, les das voz, y bueno, seguro que si hablaran ellas....
Sigue así, y si quieres denunciar el nombre de las empresas, ya sabes dónde puedes hacerlo.
Pues sí Santi, porqué no, estoy cabreada, y la triste realidad es que de verdad hablo por muchas que aún hoy no pueden hacerlo, aunque también haya otras tantas afortunadas que, como yo, no tienen porque agachar la cabeza cuando en realidad ninguna deberíamos hacerlo.
Un saludiko.
El nombre de la empresa lo voy a denunciar yo, se trata de Alcurnia Conservas. César para los molineros. Esta empresa con el panorama que ha pintao muy bien la noe recibe todos los veranos a las estudiantes de Molina: psicólogas, maestras, ingenieras, educadores, filologas, arquitectas, etc. Estudinates que tenemos que pasar por situaciones muy humillantes,pero, por suerte, nosotras tenemos alternativa, se trata de una temporada, algo para sacar unas pelillas, para aguantar el invierno, casi ninguna gastamos ese dinero en comer. Sin embargo, qué hay de aquéllas mujeres cuya única salida laboral es ésa. Ellas sí que me preocupan.
Después de que todas las empresas de conservas de Molina hayan caído, Alcurnia se erige como el buque insignia, menuda insignia. Todavía vamos por ahí con el lema Cuna de la Conserva, anda que...
Te animo a que investigues sobre otras empresas de conservas de Molina como Maximino Moreno, donde la lucha de sus trabajadoras ha sido crucial. Son nuestras tías, nuestras madres, nuestras abuelas...
Suerte y enhorabuena por tu blog. Me encanta!!!!!!
Muchas gracias "maritrini", que bien lo sabes tu eeh que compartíamos nuestros sagrados segundos de almuerzo sentadas sobre la taza de un váter en esta fábrica, pues sí, como le decía a Santi, también hay algunas que tienen menos salida que nosotras, formamos parte de las afortunadas, pero esto es algo que hay que cambiar.
Espero dedicarle una entrada a este otro tesoro de Molina que es también la leyenda "Maximino Moreno".
Un besico
Felicidades, Noelia, una página estupenda. Curiosamente escribí hace unos años un artículo para La Economía de La Región de Murcia en donde hablaba de las maximinas, aunque por el carácter de la publicación y el encargo me centraba más en la precariedad y el desempleo que en las condiciones de trabajo. Existe un volumen de testimonios directos de trabajadoras molinenses elaborado por el ayuntamiento creo que a principios de los 80. También la HOAC ha publicado algo en un cuaderno editado por el Centro de Estudios Molinenses. Si quieres más información o el artículo de más abajo en PDF, envíame un correo a abejorrico@yahoo.es o bien a iumolina@molinadesegura.es
Un saludo. David Hernández Castro.
Y LOS LUNES... ELLAS AL SOL
DAVID HERNÁNDEZ CASTRO
[PUBLICADO EN LA ECONOMÍA DE LA REGIÓN DE MURCIA, AÑO 2003]
“¿Qué día es hoy?”: “Lunes”. Y los lunes ellas también al sol, como los lunes interminables de la película de Fernando León de Aranoa, en la que no sólo muchos murcianos han reconocido la amargura de su propia historia, sino también muchas murcianas, aunque para ser más exactos habría que decir sobre todo murcianas.
Al menos ésta es la conclusión que se desprende de la lectura del último Informe Anual del Consejo Económico y Social (CES): 35.200 mujeres, el 60% del total, se encontraban en el año 2001 en situación de desempleo (1). Además, el Informe advierte que “se ha truncado la acusada línea descendente que trazaba el paro femenino durante cuatro anualidades consecutivas al aumentar el 2%”. La causa primordial “se halla en la notable pérdida de ocupaciones femeninas, 4.400 personas, si bien sólo 700 de ellas han engrosado el colectivo de paradas porque las restantes se han integrado en el de población inactiva”. El Informe señala también otro rasgo preocupante: mientras que el desempleo femenino continúa reduciéndose en España con un recorte de un 7,4% con respecto al año anterior, en Murcia se incrementaba al nivel existente en 1990.
Sin embargo, en términos absolutos la Región conoció un descenso de 1.400 parados, un 2,3%, a pesar “de la paralización del ritmo de generación de empleo en la economía regional durante el año 2001”. Es decir, que incluso ante una situación de descenso generalizado del desempleo, incluyendo ambos géneros en el conjunto de la geografía española, en Murcia la mujer trabajadora sigue acumulando la peor parte de los desequilibrios laborales. En una reciente encuesta elaborada por la Universidad de Murcia el empleo fue colocado en primer lugar, con un 25,25%, entre las preocupaciones de los murcianos, más del doble de la inquietud que generan cuestiones tan candentes para la opinión pública como el agua o la vivienda.
No obstante, la carga de ironía que encierra el título de la película de Aranoa se convierte en un sarcasmo si lo extrapolamos a las mujeres desempleadas. El Consejo Económico y Social ha publicado dos informes sobre la situación sociolaboral de la mujer en la Región de Murcia, uno subscrito por el propio Consejo, y otro (que inspiró el anterior) elaborado por la profesora de la Universidad de Murcia Lola Frutos Balibrea. De su atenta lectura se desprende que las trabajadoras murcianas no están al sol ni siquiera cuando las despiden. Frutos Balibrea critica el uso restringido que en la literatura socioeconómica tiene el concepto de trabajo, usado habitualmente en referencia exclusiva al trabajo asalariado, sin conceder “apenas importancia a otro tipo de trabajo que no esté directamente incorporado a la producción de mercancias” (2). El trabajo doméstico, que a pesar de los cambios importantes que se están produciendo en nuestra sociedad sigue recayendo mayoritariamente sobre las mujeres, supone “entre un 25 y un 40% de la riqueza creada en los países industrialazados” según el sociólogo Anthony Giddens (3). En la Región de Murcia, la situación se traduce en una media diaria de casi tres horas que las mujeres empleadas tienen que dedicar a las tareas del hogar una vez abandonan su trabajo remunerado.
Los personajes de Los lunes al sol han conmovido a los espectadores por la fidelidad con que retratan toda la carga de dramatismo que se esconde detrás de los números despersonalizados de las encuestas y estadísticas: “No tenemos nada, ni casa, ni crédito, ni hijos, y siempre por los mismo, por el puto trabajo”. Esta frase no es de Santa, el personaje magistralmente recreado por Javier Bardem, sino de Ana, uno de los personajes secundarios que, al menos en lo que concierne a Murcia, podría reflejar el papel principal en la película por hacer de la otra cara oscura de la desestructuración industrial: las mujeres que sufrieron una parte importante de los despidos masivos durante la crisis de los 90, o que tuvieron que cargar en solitario con toda la responsabilidad de los ingresos de unidades familiares antes con varios miembros empleados. A menudo, como refleja la película de Aranoa, en condiciones de trabajo deplorables, tradicionalmente asociadas por las centrales sindicales murcianas al sector de los Servicios y la Industria de la Conserva.
Consuelo Gomaríz es uno de esos ejemplos concretos y demasiado frecuentes que tiene una difícil extrapolación a la estadística. Es empleada fija-discontinua en Maximino Moreno, uno de los buques insignia de la Conserva Vegetal, que si bien logró sobrevivir al cierre de las industrias más importantes del Sector, se encuentra desde hace medio año en situación de suspensión de pagos. Durante el 2002, las 70 empleadas de Maximino Moreno han trabajado sólo cuatro meses, y a la desesperación de no tener empleo durante la mayor parte del año, se le ha sumado en algunos casos el de ser el único ingreso en sus familias. Consuelo podría encarnar a la perfección el papel de Ana, ya que su marido fue uno de los afectados por el cierre de La Molinera y lleva en el paro 8 años. Además, tiene una hija a su cargo de 24 años, y a menudo debe atender también el cuidado de dos nietas que tiene por la segunda de sus hijas.
Conforme nos vamos adentrando en el terreno de los hechos, las categorías utilizadas por el INEM se muestran claramente insuficientes para registrar la diversidad de situaciones que afronta la mujer trabajadora. Ya hemos esbozado la casilla invisible del empleo no remunerado del trabajo en el hogar, ahora deberíamos cuantificar la presencia de la mujer en la economía sumergida. Y a renglón seguido establecer categorías intermedias para las situaciones mixtas, es decir, la mujeres que trabajan en el hogar, en un empleo regular a media jornada o discontinuo, y completan sus ingresos en la economía sumergida. Por muy kafkiano que parezca, es relativamente fácil encontrarse con mujeres dentro de esta categoría.
Para Consuelo muchas de sus compañeras se encuentran o podrían encontrarse en esta última situación si finalmente fracasa el convenio que Maximino Moreno ha firmado recientemente con el Ayuntamiento de Molina para reflotar la empresa. Durante el año pasado las trabajadoras sólo han dispuesto de 4 meses de empleo, 20 días desde el mes de septiembre, y con estos ingresos han tenido que subsistir en más de un caso familias enteras. El INEM desconoce su situación de desempleo, y Consuelo expresa sus dudas sobre la capacidad de la entidad pública de reubicarlas en el mercado de trabajo ante un eventual cierre de la fábrica. Lo más probable es que muchas se vean abocadas a engrosar las filas de la economía sumergida: “y no estamos de acuerdo, pero el paro la fomenta. Hay compañeras que han tenido que recurrir a Cáritas y a la Cruz Roja, y en estas condiciones te agarras a un clavo ardiendo”. Pelar cebollas por kilos o el servicio doméstico son algunas de las alternativas que aguardan a las mujeres afectadas por la reconversión industrial y los despidos.
Es difícil cuantificar la presencia de las mujeres en la economía sumergida. Uno de los pocos estudios existentes fue el elaborado por el CES en el año 1996, que se mostraba así de contundente en cuanto a la clasificación por géneros de la irregularidad en la actividad principal: “por sexos cabe destacar que el índice de irregularidad es claramente superior en las mujeres (36,9%) que en los hombres (23,2%)” (4). El estudio elevaba a un 28,4% la ocupación regional afectada por este tipo de economía sumergida, porcentaje que coincide con el que han señalado otros estudios posteriores como el realizado por la Universidad de Zaragoza (5), y que podría indicar una consolidación del porcentaje también en lo que se refiere a la clasificación por géneros.
Ramona tiene 54 años y trabaja en Maximino Moreno desde el año 1979. Recuerda que la crisis de la conserva se vivió con mucho nerviosismo y hace incapié en que el trabajo de los hijos no puede sustituir al de los padres: “son contratos basura, hay una precariedad enorme y no puedes depender del sueldo que los hijos lleven a casa”.
En resumen, Los Lunes al sol de Aranoa son en Murcia sobre todo los lunes de ellas, pero un sol que no permite ni siquiera el triste y discutible consuelo de poder tomarlo, ya que el trabajo de la mujer, como hemos visto, transciende al trabajo asalariado. Algunas trabajadoras murcianas como Consuelo se han podido ver reflejadas en el personaje de Ana, otras muchas, como siempre, siguen esperando la película por hacer que hable de ellas. No estaría mal, si alguien lo conoce, sugerírselo a Aranoa. Sería una extraordinaria segunda parte que probablemente cosecharía tantos Goyas como la primera.
Notas:
(1) Consejo Económico y Social de la Región de Murcia: “Memoria sobre la situación socioeconómica y laboral 2001”, CES, 2002.
(2) Frutos Balibrea, Lola: “El empleo visible de las mujeres en la Región de Murcia”, CES, 1997.
(3) Ibid
(4) CESRM: “La economía irregular en la Región de Murcia”, CESRM, 1996.
(5) Universidad de Zaragoza: “Desigualdades territoriales en la economía sumergida”.
Muchas gracias David, perdona por la tardanza de mi respuesta pero es que se nos avecina la época de exámenes y estamos hasta arriba.
Un artículo genial. Ví la película y como a mucha gente también me emocionó, es una de mis preferidas, pero claro, como dices, esa es la historia de mucha gente, viene a mi cabeza también la reciente historia de Cartonajes la Huerta, "Santa" somos todos, nuestros padres, madres, etc.
Creo que la frase en que comentas "las mujeres no están al sol ni si quiera cuando las despiden" refleja muy bien el hecho de que las mujeres no pueden llevarse trabajo a casa o acabar cuando acaba su jornada,su vida es trabajo, desde que abren un ojo por la mañana pican con su vale particular en el que pone "madre que todo lo puede" y un día suyo es sinónimo de no parar. Esperemos estar asistiendo a una nueva era en la que la carga de la mujer vaya pasando equitativamente también al hombre.
Ramona, Consuelo...todas ellas piezas indispensables de un engranaje en el que siempre se benefician los mismos, pero también mujeres (Evas)con familias a las que sacar adelante, dato que escapa a la mercantil mirada del pez gordo.
Muchas gracias de nuevo David, siempre viene bien que te echen una mano, me quedo con tu correo.
Un saludo.
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